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El peligro del sueño americano

El sueño americano

La idea del sueño americano está presente en muchos emigrantes, venimos buscando prosperar entre muchas cosas más. La pregunta sobre la cual estaré reflexionando es: ¿Cuál será nuestra actitud cuando logremos esos sueños?

Alcanzar nuestros sueños de prosperidad trae ventajas y nuevos desafíos. Es un momento donde podemos ganar muchas cosas nuevas, pero tenemos que cuidar de no perder algunas que ya teníamos. En ocasiones descuidamos lo viejo por lo nuevo, pero lo bueno sería ganar y ser mejores cada día.

La Biblia nos cuenta los consejos que Dios les dio a los israelitas cuando iban a entrar en un nuevo territorio. Estaban a punto de vivir un cambio drástico en sus vidas, pues entrarían en una tierra muy prospera.  Uno de los riesgos que corrían era el  de olvidarse de Dios, cuando sus casas fueran grandes y sus riquezas aumentaran. Quiero compartir lo que pudiera significar para nosotros el olvidarnos de Dios, cuando prosperamos en este nuevo país de abundancia.

Cuando en la Biblia encontramos la frase “olvidarse de Diosno me parece que se refiera a un problema de memoria, sino de conducta. Hay muchos que tienen a Dios presente en su memoria y hablan de Dios todo el tiempo, pero su conducta parece olvidarlo. Cuando hablo de este tema siempre recuerdo la canción de Ricardo Arjona “Jesús verbo no sustantivo”. Pues cuando decimos que creemos en Jesús deberíamos actuar más como el, tener una relación más cercana y personal con Dios y hablar menos de religión.

Pero hoy solo quiero concentrarme en una de las muchas formas en la que podemos olvidarnos de Dios con nuestra conducta.

Olvidándonos de los necesitados y desprotegidos.

¿Y cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? Respondiendo el Rey, les dirá: “En verdad os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos hermanos míos, aun a los más pequeños, a mí lo hicisteis. Mateo 25:39-40

En este pasaje es claro que el olvidarnos de los necesitados es un sinónimo de olvidarnos de Dios.

En ocasiones la prosperidad nos puede endurecer el corazón. A causa de los sacrificios que hicimos, pensamos que nos merecemos lo que hemos logrado, que fue solo por nuestro esfuerzo.  Y podemos comenzar a cerrar nuestros ojos ante la necesidad de las personas que nos rodean, aún los más cercanos, como nuestros padres e hijos.

Tenemos que tener presente que lo que poseemos no ha venido solo por nuestro sacrificio. Que en nuestro andar hay personas que nos ayudaron, otros que nos dieron oportunidades y tomaron riesgos. Hubo personas que invirtieron de su tiempo y recursos en nosotros y otros de los cuales aprendimos. La realidad es que todos necesitamos de los demás y el dinero a veces nos hace olvidarnos de eso.

Quiero animarte a que recuerdes el camino que has transitado y las dificultades que has logrado vencer. De las veces que pensaste que no lo ibas a lograr y alguien te ayudo.

No permitas que el tener más riquezas te haga más infeliz, recuerda hay más felicidad en dar que en recibir. Si hoy teniendo más, no eres más feliz quizás se deba a que has olvidado ese principio.

Si hoy has alcanzado tus sueños ayuda a otros a poder alcanzar los de ellos también.

No cambies el sueño americano por el sueño que Dios tiene para tu vida. La felicidad esta en vivir en la voluntad de Dios y no en la abundancia.

Comparte con nosotros tu testimonio y lo que has aprendido. Deja un comentario para juntos edificarnos y animarnos. Sera de mucha bendicion para todos.

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